La tenista kazaja Elena Rybakina, número 7 del mundo, disputó recientemente la semifinal del torneo de Dubái contra la joven promesa Mirra Andreeva. Sin embargo, la atención se centró en la ausencia de su exentrenador y expareja, el croata Stefano Vukov, de 37 años, quien fue inhabilitado por un año para ingresar a los estadios tras ser declarado culpable de violar el código de conducta de la Asociación de Tenis Femenino (WTA).
La WTA calificó la relación entre Rybakina y Vukov de «tóxica», según testimonios recogidos en un artículo de The Athletic que describe episodios de presunto «abuso mental». El entrenador habría sometido a la jugadora a constantes críticas, insultos y acoso durante la preparación para el US Open del año pasado, poco antes de su despido.
La relación profesional entre Rybakina y Vukov comenzó a principios de 2019, cuando él asumió como su entrenador tras la salida de Andrei Chesnokov. Bajo su dirección, la tenista ascendió al top 30 y ganó dos títulos. Además de la relación laboral, se informó que mantuvieron un vínculo romántico, llegando a compartir habitación durante el Abierto de Australia.
Tras el triunfo de Rybakina en Wimbledon 2022, Vukov se tatuó en el brazo el nombre de la jugadora, acompañado de una mención de dicho logro. Durante los entrenamientos, su estilo se caracterizaba por un diálogo constante y repleto de correcciones.
Desde el Foro Argentino de la Mujer en el Deporte (FAMUD) expresamos nuestra profunda preocupación por este caso, destacando la importancia de erradicar cualquier forma de abuso en el ámbito deportivo. FAMUD reafirma su compromiso con la promoción de entornos seguros y equitativos para las mujeres en el deporte, y hace un llamado a las instituciones deportivas para implementar políticas efectivas que protejan a las atletas de situaciones de violencia y acoso.
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